JOYEROS DESDE 1887
La historia del establecimiento se inicia en 1887 cuando Pere Quera y Oliveras, un platero de Terrades, compra el edificio de la Calle Argenteria número 24 de Girona. Entonces, tenía ya 65 años y se instalaron juntamente con su hijo Pere y su esposa Teresa Bosch. La ubicación de la tienda no es casual, ya que a finales del siglo XIX en Girona todavía muchos de los negocios estaban agrupados por gremios y se instalaron en la calle de los joyeros.

Ese mismo año, Pere Quera y Oliveras y su familia abrieron una pequeña tienda de platería, en el local que acaban de adquirir. En él comenzaron también a hacer reparaciones de joyas de oro y de plata. En poco tiempo gracias al buen trabajo y su talante se hicieron con una clientela sólida y se implicaron activamente en la cotidianidad de una calle con vida propia.

Con el paso de los años Pere Quera y Bosch, fue cogiendo el relevo del negocio. No fueron años fáciles. La situación del país con constantes cambios políticos y eventos, convivían en paralelo y a pequeña escala con la vida del establecimiento

Una de las fotografías más antiguas que se conserva de la tienda es de 1931, en la época de la segunda república, donde se ve la fachada del establecimiento con el rótulo de Quera Joier. La instantánea permite comprobar un cierto estilo modernista, así como las piezas de orfebrería de plata, las joyas y los relojes que estaban expuestos.

La ciudad de Girona a lo largo de su historia ha sufrido muchas inundaciones debido al desbordamiento de sus ríos. La calle Platería está cerca del río Onyar y el local de Pere Quera Joiers ha sido a menudo testigo de excepción. En 1933 se produjo una inundación que a través de una fotografía se puede ver la tercera y la cuarta generación de la saga Pere Quera. En el balcón del primer piso, sobre la tienda, se vislumbra el joven José Quera (hijo de Pere Quera Bosch) con su esposa Encarnación Güell y sus hijos Pere Quera Güell, y en brazos, Emili Quera Güell.

Al iniciar la década de los cuarenta, muchas cosas cambiaron. La joyería pero, intentó seguir siendo fiel a sus valores de atención personalizada al cliente, auto exigencia en su trabajo, conocimiento del oficio y una oferta de calidad para seguir levantando una sólida empresa

Gracias a este trabajo, Pere Quera Joiers fue adquiriendo prestigiosas marcas como Omega, que a mediados de los años 50 ya era una de las marcas más importantes de relojería suiza a nivel mundial.

A base de trabajo, implicación y esfuerzo se llegó a los años sesenta, donde gracias al estallido turístico de la Costa Brava, la empresa fue ampliando su presencia en el territorio. En pocos años se abrirían establecimientos en Platja d’Aro, Sant Feliu de Guíxols, Palamós, L'Estartit, L'Escala o Roses.

En esta época la tienda sigue atrayendo a las mejores marcas de relojería suiza, las más reconocidas a nivel mundial. Entre ellas Patek Philippe o Rolex que adoptan a Pere Quera Joiers como distribuidor oficial de sus valiosos productos en la demarcación.

En 1974 se incorpora a la empresa Pere Quera Serras, actual gerente, e hijo de Pere Quera Güell. Con la tradición familiar en la sangre, desde el primer día se involucra en el negocio intentando transmitir siempre en primera persona los secretos valores y cualidades de su establecimiento y cumpliendo cada día con la máxima de que la atención esmerada al cliente es su lógica razón de ser.

La tienda de la calle Argenteria, sede central del negocio, va ampliando sus muros y renovándose para adaptarse a los nuevos tiempos ya las nuevas demandas.

En una de estas reformas en el año 1988 se encontraron entre las paredes algunas joyas que había escondido 50 años atrás José Quera Colobran durante la Guerra Civil en medio de los muros del establecimiento y de los que no se tenía constancia.

En 1990 la Cámara de Comercio e Industria de Girona otorgó a Pere Quera Joiers el premio como establecimiento centenario. Con ya un siglo de experiencia la empresa siguió en permanente evolución

Las inquietudes de Pere Quera Serras y su esposa Ma Ángels Sans propiciaron que la tradición y el trato cercano se combinaran con una gran vitalidad a la vez, organizando y participando en todo tipo de eventos culturales, gastronómicos, turísticos o deportivos para dar un valor añadido extra a sus clientes

En 2004 Pere Quera y Güell y María Gracia Serras fueron nombrados Ramblistas de Honor. Poco después dos de sus nietos se incorporaron al negocio. Mariona Quera Sans, especialista titulada en gemología empieza a coger el timón de la joyería y su hermano Pere Quera Sans, sigue los mismos pasos con la relojería. Son la sexta generación de la saga familiar.

Mientras la tienda de la calle Argenteria sigue ampliándose y modernizándose, una extensión que continúa a lo largo de los siguientes años.

Aquel ilusionante establecimiento que compró Pere Quera y Oliveras 1887 en el corazón de Girona, es a día de hoy un centro de referencia en el sector.

En la primera planta donde antiguamente vivía la primera generación del negocio, se encuentra un servicio técnico de relojería con profesionales formados en las principales fábricas y manufacturas de las mejores marcas, para ofrecer un eficiente servicio de posventa y la máxima comodidad para los clientes.

También hay un taller de joyería que además de reparar y restaurar piezas, dispone de un centro de diseño y creación de joyas propias basadas en la tradición e influidas por la vanguardia.

Para poder mostrar todas las novedades de forma cómoda y más personalizada, desde hace 5 años la tienda también dispone de una sala de exposiciones propia, donde se conservan las arcadas del edificio histórico. Aquí se puede transmitir la esencia de cada marca en un espacio personalizado en función de la colección presentada

En la planta baja se han construido algunos espacios individualizados que permiten descubrir con privacidad y sin prisas el universo de algunas de las principales marcas.

Con más de 125 años de historia, es evidente que muchas cosas han cambiado, pero el amor por este oficio de las seis generaciones, han hecho que sus principales pilares siguen inalterables: Atención cordial cercana y personalizada, conocimiento del oficio, apuesta por la calidad, auto exigencia e ilusión, son valores que perduran con el paso de los años.

PERE QUERA S.A. © 2014 - Créditos
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